Saturday, March 19, 2011

Gracias Bouazizi

A través de la historia han habido numerosos ejemplos de personas que han logrado hacer surgir un movimiento y cambiar la historia. Con su muerte, estas personas han llegado a convertirse en los grandes íconos, las grandes leyendas de la historia, pero por cada Mahatma Gandhi, por cada Nelson Mandela, por cada Martin Luther King Jr, existen también figuras casi desconocidas que cambian el destino de una nación para siempre. Mohamed Bouazizi, un simple joven tunecino de 26 años pasará a la historia como uno de estos grandes íconos que marcaron una época, que definieron un movimiento, que hicieron historia.

Mohamed Bouazizi fue una victima más del terrible estado económico de su país, debido a su necesidad de mantener a un tío enfermo, a su madre, sus hermanos e inclusive de pagar por los estudios universitarios de su hermana; se vio forzado a conseguir numerosos trabajos desde los 10 años hasta convertirse en un simple vendedor de verduras en el mercado local de Sidi Bouzid, una pequeña ciudad en el centro de Túnez.

Sin embargo, el 17 de diciembre, Bouazizi vio sus pertenencias ser decomisadas por la policía debido a la falta de un permiso municipal para vender productos. Mohamed sabía que no tenía suficiente dinero para sobornar a los oficiales para evitar que se llevaran sus cosas o suficiente dinero para sobornar a los oficiales municipales para conseguirlas de vuelta. Al tratar de presentar una queja ante el gobernador local, su situación fue rápidamente ignorada.

En cuestión de minutos Bouazizi acababa de perder su única forma de alimentar a su familia, así como de pagar el préstamo en el que había incurrido para comprar los productos que iba a vender durante el día. Sin embargo, es la eventual bofetada en la cara propinada por una oficial de policía debido a su conducta, lo que lo lleva a rociar su cuerpo con gasolina y prenderse fuego en medio de la calle.

Yo siempre he creído que cuando uno empuja a una persona lo suficiente, eventualmente esta persona empezará a empujar de vuelta, y cuando Mohamed Bouazizi decidió empujar de vuelta todo el mundo árabe escuchó su llamado.

Normalmente su acto de extrema desesperación habría sido nada más que una curiosidad ocurrida en un poco conocido país del norte de África, sin embargo en este caso, las leves olas generadas por la muerte de este joven causaron tormentas en las costas del resto del mundo árabe.

La muerte de Mohamed Bouazizi se conjugó con una serie de elementos para generar una tormenta perfecta que causó la mayor transformación geopolítica en el Medio Oriente desde la caída del Imperio Otomano en 1919.

Este acontecimiento llevó a la caída de dos de los regímenes más duraderos del mundo árabe, a una virtual guerra civil en un tercero, y a numerosas protestas y manifestaciones en casi una decena de países más.

Sin embargo, lo que realmente cautivó a todo el mundo árabe fue lo poderoso del mensaje enviado por Bouazizi, pues él fue simplemente un joven más en busca de una mejor vida para él y su familia, algo con lo que millones del jóvenes alrededor del Medio Oriente fácilmente se pueden identificar, y que sin embargo es llevado a prender su cuerpo en llamas debido a su estado de extrema de desesperación gracias a la posición en la que es puesto por un gobierno gobierno corrupto y represivo. Muy probablemente si Bouazizi se hubiese suicidado silenciosamente en el baño de su casa el mundo nunca hubiese conocido su nombre, pero su persona y la forma de su trágica muerte enaltecieron a toda una generación a alzar su manos y a ejercer su poder.

Es difícil encontrar una imagen más conmovedora que la de un pueblo luchando unido por su libertad contra las tropas del gobierno y sus simpatizantes, o bien la de un ciudadano egipcio que decide adentrarse en los abandonados cuarteles de la Mukhabarat, la policía secreta, con el fin de buscar junto con otros ciudadanos a prisioneros políticos que se encuentran todavía detenidos y olvidados en las numerosas cárceles secretas del régimen; no eran más que compañeros desconocidos que sin embargo, tenían que ser rescatados.

Las repercusiones de esta revolución pueden seguir siendo vistas hasta la fecha, demostraciones diarias en Saná, la capital yemenita, la represión de manifestantes en Manama, la capital de Bahrein, y los constantes combates entre las tropas leales al régimen y los combatientes opositores en Libia. Miles de personas continúan luchando en Egipto y Túnez para garantizar que sus frágiles logros no sean desperdiciados y que sus gobiernos se conviertan en verdaderas entidades representativas.

Lamentablemente Mohamed no vivió para ver las repercusiones de su trágica decisión pues falleció en el hospital el 5 de enero, pocos días antes del inicio de las principales demostraciones en Túnez. Sin embargo, su pueblo y el resto del mundo fueron testigos de la revolución que llegó a inspirar. Al parecer, una sola persona, con el gesto indicado en el momento perfecto puede llegar a cambiar el mundo, sólo depende de cada uno nosotros el encontrar nuestro momento.

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